1 de octubre de 2012

creo que, cada vez que te invitamos al teatro independiente, tenés que saber que...

hacer teatro independiente es agotador... es esforzarse, es entregarse, es tropezar y volver a ponerse de pie para siempre, absolutamente siempre, seguir adelante...
pero también es mágico... es maravillarse de lo que un grupo de personas es capaz de hacer, de lo que se puede alcanzar incluso cuando no se tiene nad
a facilitado de antemano, de lo que se llega a despertar en quien lo ve, de cada uno de los aplausos...
hacer teatro independiente ES... existe, está ahí... y es un TRABAJO de todos los días (de lunes a lunes)...
el artista independiente tiene que convivir con la no inclusión de su trabajo en los parámetros "normales y respetables" (empleado, abogado, médico, profesor, contador, etc.) pero también con la no inclusión (y hasta segregación) de los ámbitos de legitimación artística (lo comercial, lo cool, lo oficial, lo profesional, la vanguardia, etc.)
no somos especiales, ni distintos a los demás... somos trabajadores del arte, ofrecemos un producto artístico porque creemos que el arte tiene una función en la vida, como todo lo demás... trabajamos, y mucho... pensando, ensayando, corrigiendo, perfeccionando lo que hacemos para ofrecer el mejor producto siempre...
asistir a una función no es un favor... es un intercambio, es una "inversión" (ya que vivimos en un mundo capitalista), es valorar nuestro trabajo... cada vez que te llega una invitación a asistir a una función de teatro independiente tenés que saber que no se trata de "un grupo de amigos que tenía ganas de hacer alguito diferente para salir de la rutina"... se trata de un grupo de trabajadores que ofrecen su producción... esta es nuestra rutina, como la de otro puede ser ir a la oficina por ejemplo...

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